Baloncesto

13 años tras conquistar algo impensable, 13 tras comenzar un ciclo inconcebible, España volvió a probar su condición de equipo eterno. Con un conjunto humano más próximo a lo familiar que a lo profesional -y quizá por este motivo tan pasmosamente competitivo-, la selección que dirige Sergio Scariolo se proclamó campeona del planeta por segunda vez en su historia, tras resultar inalcanzable para Argentina en la final (75-95).

El Real Madrid empezó la época como la terminó. Levantando un título, uno más en la era Laso, que le sostiene en el trono de la ACB. Lo hizo ganando al Barcelona, cuya renovación millonaria no le alcanza todavía para superar a los blancos, que pasaron el día de ayer sobre el efecto Mirotic para conquistar la Supercopa en un duelo intensísimo que adelanta una campaña llena de emociones.

La victoria de Australia frente a la Rep. Checa confirmó a un tiempo el contrincante de España en las semifinales del Mundial y la clasificación directa de los de Scariolo para los Juegos de Tokyo 2020, el enorme objetivo que procuraban alén de la propia competición en China. España y Francia son los representantes europeos con billete olímpico y se unen a la anfitriona el país nipón y los otros 5 clasificados (EE UU, Argentina, Australia, Van a ir y Nigeria).

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