El Tenerife pagó los platos rotos del apagón contra el CSKA en la Euroliga. El Barcelona controló el partido en el Palau hasta el último cuarto y entonces despegó en grande con un recital coral. El conjunto canario no vio el aro hasta los últimos 5 minutos y las diferencias superaron la treintena.

Los barcelonistas probaron que tenían apetito desde el inicio: arrancaron el choque con un ritmo anotador inusual: 26 puntos contra la tercera mejor defensa de la Liga Endesa. Los alumnos de Pesic se repartieron los puntos, al tiempo que el Tenerife concentró su anotación en Gielo. El primero cuarto concluyó con dominio blaugrana (26-19), si bien la situación se igualó ya antes del reposo.

Lundberg y Shermanidi se responsabilizaron de los puntos en el cuadro canario, al tiempo que Kuric y Delaney contestaron por parte blaugrana. El resultado, un segundo cuarto en tablas que dejó a los de Pesic irse a los vestuarios reteniendo su ventaja (47-39).

En la segunda mitad, los triples de Suárez y Díez conminaron el control de Pesic (60-55, min.25), mas un 7-0 de Mirotic y Davies devolvió la calma al Palau. El acelerón final del anfitrión le dejó comenzar el último cuarto con una diferencia cómoda en el lumínico (75-63).

Los diez minutos finales sirvieron para acotar la superioridad local. Un 15-0 fue la sentencia para el Tenerife, perdido plenamente en defensa (90-63, min.35). Un triple de Salin interrumpió el festival del Barcelona ante su afición, persuadida del triunfo. El único misterio era ver hasta qué punto la distancia en el lumínico era sonrojante para el contrincante.


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