La vieja normalidad del Madrid fue meter 37 puntos en el primer cuarto y 13 triples al reposo, 13 de 17. La nueva normalidad del Madrid fue atascarse para dejar de generar tal y como si alguien se hubiera llevado los aros de La Fuente de San Luis. El Herbalife Gran Canaria tuvo algún defecto y muchas virtudes. La primordial de estas últimas lleva por nombre resistir. Cualquiera hubiera lanzado la toalla para parar el combate frente a la pluralidad de golpes que mostró el Madrid. El mentón amarillo se mostró muy duro.
Soportó a fin de que el partido tuviese vida prácticamente hasta el final, si bien las fuerzas fallaron y el Gran Canaria acabó llevándose una zurra (-18, 91-73) en la primera victoria del vencedor en la Fase Final Inusual.Pocas veces una escenificación ha sido tan eficaz. El primer cuarto de los blancos fue el mejor que se ha visto hasta la data en Valencia. Si deseaba meter temor, lo logró. Anotó 9 triples y no halló oposición en el Gran Canaria, desconcertado por el acierto de su contrincante, que daba pasos de 3 en 3 tal y como si nada. Laprovittola, la sorpresa en el 5 de Laso, metió 2 solamente empezar para abrir un carrusel al que se apuntaron Randolph (acertado hasta el momento en que se desquició), Llull, magnífico en sus vuelta a las canchas (19 puntos) donde no se le veía desde el 9 de febrero, y un frecuente, Jaycee Carroll.

El Gran Canaria veía a su contrincante 23 puntos abajo al comienzo del segundo cuarto (43-20) y la tentación de guardar fuerzas para otro día era tan grande como la dimensión que alcanzaba Costello en el partido. El pívot estadounidense metió en muchos inconvenientes a Tavares, sacándole de la zona. Es la receta. Fue el jugador que encendió el botón de la fe al equipo de Katsikaris. La relajación blanca hizo el resto. Sin proteger, pues debió ver el partido ganado, el Madrid encajó 32 puntos. Gran Canaria proseguía de escalada.Katsikaris consiguió mudar por completo el panorama del encuentro en la reanudación. Se podría decir que estos partidos son similares a los de pretemporada. El equipo blanco anotó 11 puntos. No volvió a meter un triple hasta el fin del partido. El adiestrador heleno puso tantas trampas que el Gran Canaria llegó a acercarse a 5 puntos.

Laso tenía un comodín, el de costumbre. La hiperactividad de Rudy le devolvió la calma a su equipo. Qué paradoja. Es una incesante para el mallorquín, tan competitivo como siempre y en todo momento. Rudy anotó, reboteó, defendió y asistió. Dejó las cosas en el lugar que parecía desde los primeros minutos. El Gran Canaria ya no tenía fuerzas para más, con Costello algo lesionado tras su exhibición.

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