El Barça se estrelló frente al CSKA en el Palau. El conjunto blaugrana padeció su primera derrota en la casa de la época. Lo hizo con clamor y perdió la cabeza de la Euroliga. Justo castigo para los de Pesic, que brindaron una actuación muy desilusionante y descabellada frente al vencedor de Europa, que por instantes se paseó para estupefacción del público barcelonista.

Solo Mirotic y Davies (19 puntos los dos) se pueden salvar de la quema extendida. Si el Barcelona desea contestar a las esperanzas generadas no puede reiterar noches de esta forma. Nada funcionó. Ni en la pintura ni fuera, con un vergonzoso 2 de 18 en triples.

Al reposo el panorama ya era muy desfavorable para el Barça, bloqueado en ataque y completamente desbordado en defensa. El CSKA se fue al entreacto 13 arriba (38-51) y con la sensación y la certidumbre de estar dominando el partido en los dos lados de la cancha. El conjunto ruso movía con criterio el balón, conseguía buenas situaciones de tiro y repartía sus dividendos de forma mancomunada. Kurbanov llevaba diez puntos mas la buena letra del CSKA era coral. Hasta 9 de sus hombres habían anotado y amontonaban 7 triples (14 al final), haciendo honor a su etiqueta de mejor equipo de la competición desde esta distancia. El Barça, un desastre de puntería, solo uno.

El partido ya había arrancado de forma errante para los de Pesic, que se precipitaban o bien se perdían en acciones individualistas que no acostumbraban a llegar a buen puerto. Mas una buena ráfaga de Mirotic, el único en localizar el camino del aro al lado de Davies en la primera parte, hizo que el Barcelona sostuviera equilibrado el partido. Si bien el tenderete se le vino abajo en el segundo cuarto, en el que encajó 33 puntos. No había forma de frenar al CSKA y en ataque Delaney no dirigía con tiento, Higgins no se lucía ante su exequipo y el juego no fluía. Al revés, el vencedor de Europa iba ampliando la distancia.

La labor que se le presentaba al Barça era de aúpa. Pesic le leyó la cartilla a sus jugadores en los vestuarios mas a la vuelta pocas cosas cambiaron. Absolutamente nadie le daba un relevo anotador a Mirotic, el partido de Tomic era funesto (0 puntos) entre la inquietud del público y el CSKA se obsequiaba un picoteo de canastas, con triples estratosféricos sobre el final de la posesión.

El Barça no encontraba ni la física ni la química y el rompecabezas no encajaba de ninguna forma. Abrines, Kuric e inclusive Davies quedaban archivados una eternidad en el banquillo y el conjunto moscovita se escapaba de ¡26! con una cuarta parte por jugar. Lamentable, con el arsenal que ha reunido el Barcelona. Claro que con solo 2 canastas en juego en el tercer periodo. Para el último quitaba saber si habría más sonrojo o bien maquillaje. Hubo más sonrojo y llegaron a perder por 33. Se escucharon pitos en el Palau. Mirotic ni jugó en este tramo.


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