En la ciudad de Wuhan se hallaban las 2 escuelas más esenciales del baloncesto europeo del siglo veintiuno. Los 2 estilos dominantes de la canasta continental. Aspirantes primordiales a reemplazar a USA en la última década. Serbia, que desea ser España, es ahora la que ocupa ese sitio. Subcampeona de todo y expectante de subir al fin al primer sitio del pódium.

 

Es el suyo un lugar que quema, por el hecho de que no es moco de pavo vivir con la etiqueta del preferido. Llevaba días Djordjevic tratando de lidiar con esa presión, que se llevó un tanto por delante a su equipo frente a la selección.

Es verdad que el duelo era de fogueo, pues el primer sitio del conjunto, que era lo que estaba en juego, apenas tenía incidencia esta vez. Ocultaba de premio, si quizá, un viaje más afable cara la próxima fase y la opción de eludir a E.U. en semifinales. Razones más que suficientes a fin de que los dos saliesen con ímpetu, si bien dejando claro que no iban a poner todas y cada una de las cartas sobre la cancha.

Scariolo varió por vez primera su 5 titular, que había sido exactamente el mismo a lo largo de todo el Mundial. Se quedó en el banquillo Claver, héroe ante Italia, y entró en su sitio Oriola. Cuestión de centímetros. El catalán respondió a la confianza anotando los 6 primeros puntos de España, que tuteó a Serbia de comienzo. Lo hizo, hasta el momento en que Bogdanovic solicitó paso y también hizo su presentación oficial en el partido. Irrefrenable el escolta de los Kings, que campó a sus anchas para sellar un parcial de 9-0 que forzó a Scariolo a parar el encuentro. Proseguía bloqueada España en el triple, con un solo acierto en todo el primer cuarto. Lastre que complicó mucho el panorama (11-20, min. 10).

Los aplausos en el semivacío Sports Center se multiplicaron cuando Nikola Jokic entró en la pista. Es una de las estrellas del Mundial y los chinos se vuelven locos con él. Incluso de esta manera, su presencia no fue homónimo de éxito para su equipo, que vio de qué forma la selección se le subía de pronto a las barbas. Se había confiado Serbia tras ese buen comienzo y no vio venir a España, cuyo orgullo se apropió del partido.

Los cambios -Llull y Claver- impulsaron a España y la defensa de España comenzó a comerse a los serbios. Una exhibición total. Continuación de la mostrada ante Italia. Mayor aun si tenemos en consideración que los de Djordjevic anotaban hasta el día de hoy 103 puntos por partido. Un mate de Willy Hernangómez sobre la figura inacabable de Marjanovic (2,22 metros) descorchó el recital de España, que dejó secos a los balcánicos a lo largo de 5 minutos en los que solo sumaron 2 tiros libres de Jokic. Enfrente, hasta los triples comenzaron a entrar, dándole a España su primera ventaja tras un parcial de 13-2 (26-22, min. 14).

Volaba la selección cuando volvió a aparecer exactamente el mismo árbitro de mal recuerdo del partido ante Italia. El mexicano Bermúdez, con el que Ricky se enojó mucho el pasado viernes, tuvo como premio dirigir nuevamente a España. Y la lió otra vez. Le pitó una técnica a Scariolo que dio aire a los serbios, si bien esta vez no fue suficiente para detener a los de blanco. Imperiales en defensa y otra vez atinados en el perímetro. Hasta 6 triples sumaron en este segundo cuarto en el que Lucic era el único que sacaba la cara por los balcánicos (45-37, min. 20).

El paso por los vestuarios no rebajó el ritmo de España, que salió presta a romper el encuentro. A probar que en un Mundial no se especula y que si Serbia desea subir como mucho alto del pódium iba a tener más contrincantes que U.S.A.. 6 puntos sucesivos entre Marc, Rudy y Ricky encendieron más a los serbios, que por vez primera en el campeonato se veían inútiles de hacer en frente de su contrincante. Era tal el aluvión que a Jokic se le cruzaron los cables. La estrella balcánica se enojó mucho en una acción que consideraba falta y que los árbitros comprendieron como lucha. Se desmandó tanto que terminó en el vestuario, expulsado. El golpe tardó en encajarlo Serbia y para entonces andaban 21 abajo (63-42, min. 26).

Lo que días atrás parecía un milagro sucedía. La España que padeció ante Van a ir y Puerto Rico tenía contra las cuerdas a la preferida. «Siempre hacen lo mismo», advertía Djordjevic. Un sabio el adiestrador balcánico.

La reacción serbia llegó por el lugar menos aguardado. Raduljica y Bjelica, 2 de los secundarios de gran lujo de este equipo, hicieron la desventaja menos escandalosa ya antes de entrar en el último cuarto (67-56).

Serbia se confió entonces al talento de Bogdanovic, cuyo talento desbocado consumió a España por instantes. El de los Kings se bastaba para ir puliendo la distancia, irrefrenable pese a las ayudas. En todos y cada punto subían los decibelios de la grada, entregada a la causa balcánica. Se hacía pequeña la selección, que comenzó a mirar el reloj demasiado pronto. Le costaba un planeta anotar, mas contaba con Claver. Un sustento protector y asimismo en ataque. El mejor otra vez. Pasmante. Un 2 más uno del valenciano sosegaba los ánimos del banquillo de España, si bien su aportación no había terminado. Se dejó el ánima en todos y cada rebote, asumiendo aun la defensa de Bogdanovic. Hasta un tapón le puso a Raduljica. El muchacho para todo (77-68, min. 38).

Quedaban 2 minutos, mas no iba a padecer ya España. Una canasta de Ricky sentenciaba a Serbia y encargada un billete de la selección para Shanghái, donde se va a medir a Polonia por un sitio en semifinales.


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