Pocos empates a cero pueden resultar tan apasionantes. Werder Bremen y Borussia Monchengladbach se fueron si ver puerta en un duelo completísimo, donde los verdiblancos hicieron más méritos para llevarse los 3 puntos y salir del descenso. Sin embargo, la carencia de puntería local y los aciertos de Sommer dejan a los potros proseguir en 'zona Champions'.

Los 2 equipos brincaron al césped con una sola idea en la cabeza: la victoria. El Werder Bremen y el Gladbach precisaban ganar para acercarse a sus objetivos: la permanencia y la Champions. Los potros, entendidos de la derrota del Dortmund en el 'Klassiker', salieron con motivación extra y no tardó en tomar las bridas del duelo. Neuhaus, muy activo a lo largo de todo el encuentro, informó en los primeros acompases tras una llegada desde segunda línea.

Ahí, el Werder Bremen despertó. Lejos de amedrentarse, sacó su mejor versión, exactamente la misma que derrotó al Friburgo la semana pasada y luchándole de tu a tu a uno de los cuadros más temibles de la competición. Los verdiblancos consiguieron aliviar las aguas y poquito a poco comenzaron a disfrutar de más posesión, hilando jugadas con mucha paciencia si bien faltos de aguijón en los últimos metros. Sin embargo, la seriedad de los 2 conjuntos enfrió un partido donde las aproximaciones llegaban a cuentagotas, puesto que solo exactamente el mismo Neuhaus consiguió intranquilizar a Pavlenka con 2 tímidos disparos desde la frontal. La segunda mitad iba a dictar sentencia.

Tras el reposo se confirmó que el buen primer tiempo del Bremen no fue casualidad. Ese equipo ha alterado. Y es que los locales salieron aún más sueltos, dando un paso más en el aspecto ofensivo. En menos de 15 minutos rozaron el tanto hasta en 3 ocasiones. Una doble intervención de Sommer y los peligrosos tiros de Rashica y Klaassen dejaban entrever que el tanto verdiblanco no iba a tardar en llegar.

Mas la prudencia, dominante sobre el césped, no dejaba a absolutamente nadie tomar peligros, y eso que un fallo de Sommer a punto estuvo de costarle un buen susto al Gladbach. Si bien con el reloj cronómetro corriendo, los dos equipos se estiraron. Se expusieron un tanto más. Y ahí surgió el riesgo. Se abrio el grifo y las ocasiones comenzaron a caer. Sargent, Bittencourt y Klaassen, omnipresente, se lamentaban tras errar sus respectivas tentativas. Los potros, con Plea y Thuram como estandartes ofensivos, solo veían como Neuhaus se quedaba cerca -otra vez- de abrir la lata tras un latigazo buscando la colocación.

El fin del partido fue de lo más furioso. Selke, recién ingresado al terreno de juego, disculpó un par de ocasiones muy, muy claras para dejar los 3 puntos en Bremen, con un codo con codo incluido. El futbol no hizo justicia con los verdiblancos, mas se pueden ir satisfechos, puesto que su mejora es evidente. Jugando de este modo, tienen muchos números de salvarse.


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