Golpe de autoridad en la ciudad de Estambul. Eso sí, con susto incluido. El Villarreal es el líder de su conjunto y si las cosas no se dificultan lo terminará siendo al final de las 6 jornadas. El olfato goleador llegó a tiempo. Prácticamente como siempre y en toda circunstancia, lo arregló Alcácer saliendo desde el banquillo. A pesar de tener opciones a lo largo de todo el partido, los de Emery aguardaron a percibir un tanto en contra para sacar el mazo y dejar la cosa sentenciada. Primero con un tanto de Yeremy, que terminaba de saltar al campo. Un golazo del muchacho de 18 años que penetra fuertemente en el equipo amarillo.
Con el empate conseguido, fue Alcácer, como es costumbre, el que empaquetó los 3 puntos. El delantero es un seguro de vida. Para cerrar el tema marcó de penalti para sumar 4 tantos en 2 partidos, en los dos saliendo desde el baquillo.

Si alguien aguardaba que el equipo de Azerbayán se metería atrás y esperase las acometidas de un superior Villarreal, se confundía. Los de Gurbanov se pusieron el disfraz de equipo grande y brincaron al campo sin complejos. Respondones. Con ganas de dominar la pelota. Eso sí, cuando llegaban a la zona de 3 cuartos la luz se les apagaba de pronto.Mientras, el Villarreal, algo sorprendido por la bravura del contrincante, se dedicaba a amontonar ocasiones de tanto claras, mas sin atinar. Primero Bacca, de cabeza al palo, después Peña, con un remate estrafalario que se estrelló en la parte superior del travesaño y para finalizar Trigueros, lanzando una falta magistral que sirvió a fin de que el arquero del Qarabag, Magomeladiyev, volase y se luciese en la ciudad de Estambul.

La segunda mitad empezó con un guion diferente. Más lógico. Emery debió insistir en el control del partido en el vestuario y la cosa funcionó. El Villarreal decidió tener la pelota y de este modo llegaron las primeras llegadas con riesgo de la segunda mitad. Chukwueze la tuvo es sus botas mas apareció nuevamente el 'mago' del Qarabag. El arquero tuvo una noche inspirada como pocas. El azarí se lució con una de esas paradas al ras de césped que los analistas aplauden. Entonces despejó un buen zarpazo de Kubo desde fuera del área. Era su día. Con su barba, sin bigote, el arquero achicaba todo cuanto le llegaba con bastante solvencia.

Tras el recital de portero llegaron los fallos de los delanteros. Samu tuvo una muy, muy clara que lanzó al lateral y después Kubo le puso una balón temperado, perfecto, a Jaume Costa que este no consiguió hacer llegar a la red. Con el marcador sin moverse, los azaríes decidieron aprovechar el regalo y un disparo de Matic estuvo a puntito de dejar a los de Unai Emery con cara de bobos. En la jugada siguiente Owusu enganchó una volea en el área, mientras que la zaga miraba, para poner al equipo de Azerbayán por delante. El puyazo espabiló a los amarillos y despertó el olfato. Se terminó la gracieta.

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