Si el partido frente al Eibar era un ensayo para la final de la Copa del Rey, el resultado no fue demasiado positivo: el Barça fue de más a menos en Ipurua, donde probó que aún debe ajustar algunos mecanismos y recobrarse anímicamente para terminar el curso con un doblete.

Valverde propuso el último partido liguero del curso como un test cara la final de Copa: mas el Barça se quedó a medias frente al bloque de Mendilibar, que puso en muchos apuros a Cillessen y a toda la defensa del Barça. En ataque, el equipo catalán fue un desierto alén de los 2 chispazos de Messi que sirvieron para salvar cuando menos un empate. 

Si bien en la anterior parecía un amistoso, Eibar y Barça se tomaron el partido muy en serio: Valverde apostó por un once muy semejante al que competirá por la Copa la semana próxima y Mendilibar tampoco ofreció demasiadas concesiones.

En el bando blaugrana, Semedo actuó como lateral derecho, desplazando a Sergi Roberto al extremo. Malcom jugó como teorético extremo zurdo y Messi como delantero centro, escoltado por Rakitic, Vidal y Busquets en la medular. 

El Barça se enchufó pronto al partido, animado por el ritmo que el Eibar siempre y en toda circunstancia impone a sus contrincantes. Los jugadores del Barça procuraron probar que el golpe ética de Liverpool se marcha diluyendo y que la final de Copa (el sábado 25 de mayo ante el Valencia) merece un último esmero. 

Con Arturo Vidal multiplicándose en el centro del campo y Sergi Roberto y Malcom como extremos, el Barça plantó cara al Eibar en los primeros minutos del partido. 

Mas se adelantó el Eibar a los 20 minutos merced a un jugador cedido por el Barça, Marc Cucurella, que avanzó por la banda izquierda con tiempo para supervisar, levantar la mirada y chutar a puerta. A Cillessen se le escurrió el balón bajo el cuerpo y el Eibar festejó su primer tanto en Ipurua frente al Barça. 

El Barça tardó unos diez minutos en contestar. Lo hizo cuando Messi penetró en el partido: hasta ese instante, el argentino parecía apagado, tal y como si tuviese la cabeza ya en la final de la Copa, mas cuando olió la posibilidad de hacer daño, no tuvo piedad: primero aprovechó un genial pase al hueco de Arturo Vidal para batir a Dmitrovic con un disparo cruzado.

Sin tiempo a fin de que el Eibar reaccionase, Messi golpeó de nuevo: arrancó desde la línea divisoria de los dos campos para recoger un servicio de Rakitic, correr 50 metros, plantarse frente al portero del Eibar y superarlo con una frágil vaselina. Fue su 36º tanto liguero y el número 50 en la época. 

Furioso pese a la irrelevancia de los puntos, el partido prosiguió obsequiando instantes intensos. No se aburrieron los espectadores de Ipurua, que pudieron festejar de los mejores tantos del curso cuando Cillessen salió de su área para rehusar un balón de cabeza. De Blasis, que había acompañado la jugada, lo enganchó de volea para batir al holandés a 30 metros de distancia. Fue el punto y final a una primera parte muy entretenida. 

Wagué reemplazó a Semedo (el portugués terminó tocado) en el reposo, mas el arranque de la segunda parte lo monopolizó el Eibar: Sergi Enrich estuvo a puntito de adelantar al equipo vasco con un buen remate adelantándose a Piqué (Orellana no pudo aprovecharse del rechace de Cillessen) y poco después fue Converses quien forzó a Cillessen a intervenir nuevamente.

El Barça relajó su presión mientras que el Eibar daba un paso adelante: el juego de Mendilibar no tiene secretos (presión agobiante y muchos centros al área), mas al Barça le costó contrarrestarlo. 

El equipo de Valverde apenas contó dos intervenciones de Messi y algún intento ocasional de Malcom. Piqué se transformó por un instante en un delantero para poner a prueba a Dmitrovic y de paso, agitar al Barça, que reaccionó poquito a poco.

Malcom tuvo una ocasión insuperable para regresar a poner por delante al Barça, mas el brasileiro vaciló entre el disparo y el chut y malgastó la acción. 

En el ecuador de la segunda parte entró al campo Aleñá, que dio reposo a Busquets. El '21' del Barça, siempre y en todo momento activo, tampoco consiguió que el equipo aumentase sus revoluciones en el tramo fin del partido. 

A falta de 20 minutos, Valverde hizo comenzar a otro canterano, el extremo Carles Pérez, natural de Granollers hace 21 años. Pérez reemplazó a Malcom, si bien apenas tuvo opciones de correr al espacio y hacer daño a la defensa del Eibar. 

A falta de diez minutos, Cucurella tuvo la ocasión de marcar su segundo tanto en una ocasión clarísima: tras una acción de Orellana por el costado derecho, el balón quedó fallecido a los pies del jugador catalán, cuyo control se escapó. Cillessen le procuró tapar y Cucurella remató demasiado alto, para desesperación de su adiestrador. 

La entrada de otro ex- del Barça, Marc Cardona, coincidió con la ocasión que tuvo Carles Pérez, cuyo remate se fue demasiado esquinado frente a la portería del Eibar. 

Pensando más en la Copa, el Barça pasó por Eibar sin dejar demasiada huella: alén de Messi y de la intensidad de Arturo Vidal, poco más ofreció el equipo en Ipurua. El Barça cerró la Liga con mala cara pues la derrota de Liverpool todavía escuece, pese a haber ganado la Liga con tanta solvencia.