Sostuvo el liderato de la Liga el Barça en el Wanda Metropolitano: lo hizo con una agónica victoria, la primera de su historia en el nuevo estadio del Atlético, que llevó la firma de Leo Messi, autor del único tanto del partido tras acabar un contragolpe impecable.

Más que jamás, la inspiración del argentino salvó al Barça, que fue medrando en el partido conforme avanzaban los minutos: de un mal arranque, el equipo blaugrana pasó a supervisar el partido, si bien el Atlético, siempre y en todo momento incisivo, vendió carísima su derrota.

No hubo sorpresas en la alineación de Valverde, que apostó por Lenglet como pareja de Piqué en el centro de la defensa y por Arthur para llenar el engranaje del centro del campo.

No obstante, al Barça le costó meterse en el partido: le superó la arrebatadora intensidad del Atlético, un equipo febril, contagiado de la energía de su adiestrador, que apretó de lo bonito en el centro del campo.

En los primeros acompases, el Atlético tuvo todo cuanto le faltó al Barça: intensidad y anticipación, despliegue físico y ganas de complicarle la vida al contrincante. El Barça salió a verlas venir, con un centro del campo inexistente (a Busquets siempre y en toda circunstancia se le echa de menos), sin capacidad de restauración ni de creación.

El Atlético estuvo a puntito de cantar tanto en el minuto 7, cuando Precioso aprovechó un mal rechace de De Jong para mandar un remate al palo de Ter Stegen. Poco después, Morata asimismo volvió a poner a prueba al portero alemán del Barça, de nuevo un seguro de vida.

Con Joao Felix inspirado, escoltado por un centro del campo muy 'currante', el Atlético apretó las tuercas al Barça: Precioso dispuso de un remate a quemarropa que parecía tanto. Lo evitó Ter Stegen, siempre y en todo momento en su lugar, siempre y en toda circunstancia atento.

No hubo noticias del Barça a lo largo de la primera media hora de partido: el equipo blaugrana se quedó congelado a lo largo de los primeros minutos, encerrado en su área, sin el balón y a la merced del contrincante, un mero ejercicio de supervivencia en frente de un Atletico considerablemente más conectado.

El Barça comenzó a respirar con determinado alivio cuando Messi estiró al equipo, robando un balón en la medular y produciendo un contragolpe acabado por Rakitic, que llegó demasiado forzado al remate ante Oblak.

Poco después, Luis Suárez probó suerte con un potente disparo de media distancia: sin demasiado brillo, y más por orgullo que por juego, el Barça se sacudía el dominio del Atlético.

El Atlético no renunció al partido: un córner botado por Trippier dejó a Morata poner a prueba a Ter Stegen, más fiable que jamás. El Brça respondió asimismo a balón parado, cuando Piqué remató al travesaño un córner botado por Arthur.

El arranque de la segunda parte confirmó la mejora del Barça, que se apropió del partido, si bien sin contar con grandes ocasiones: un disparo tímido de Griezmann y algún intento ocasional de Messi en la zona de 3 cuartos. El Barça dominaba, mas Oblak vivía parcialmente apacible.

Al Barça le faltó profundidad por bandas y y capacidad para hacer daño por dentro: los interiores -De Jong y Arthur- estuvieron más pendientes de no perder la situación que de producir riesgo. Griezmann y Suárez se desesperaban, demandando balones que jamás llegaban.

Tampoco a la contra hubo forma de batir a Oblak: Sergi Roberto condujo un contragolpe por su banda y procuró a Suárez, mas el remate del uruguayo, demasiado forzado, terminó manso en las manos del meta del Atlético. Griezmann asimismo tuvo la suya, tras una contra brillantemente orquestada por Messi (¡de qué forma soportó el argentino las tarascadas del contrincante!), mas su remate se fue demasiado alto.

El Atlético respondió con empeño, buscando el gol: lo rozó en una acción de Morata en el área que Sergi Roberto rechazó como pudo, estrellando el balón en el cuerpo de Ter Stegen.

En el vértigo del fin del partido, un nombre volvió a elevarse sobre el resto: Messi, que este lunes conseguirá su sexto Balón de Oro en la ciudad de París, firmó un contragolpe perfecto. Vertical, irrefrenable, el argentino condujo el balón hasta el borde el área de Oblak, procuró a Suárez, que le devolvió la pared a fin de que el '10' rematase a tanto.

Faltaban 5 minutos para el final y el Atlético no tuvo capacidad de respuesta: el Barça se llevó una victoria trabajada y muy sufrida del Wanda, la primera de su historia en el nuevo estadio colchonero. Messi, que no había marcado en el Wanda, dejó su sello y sostiene líder al Barça.


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