Goleada balsámica con asterisco en el Camp Nou (4-0). Un Barça mortal liquidó al Sevilla en 8 minutos mágicos una vez que los hispalenses perdonaran múltiples ocasiones claras para anticiparse en el marcador. Suárez, de chilena, Arturo Vidal, Dembélé y Messi pusieron los tantos en un encuentro que fortalece al chileno, al galo -a pesar de la expulsión- y asimismo a Valverde, que apostó por los 2 últimos como titulares contra pronóstico.

 

El equipo llega al parón alcanzando la calma mas con la obligación de prosperar en el apartado protector, al paso que Mateu Lahoz, tardío protagonista de la noche, volvió a hacer de las suyas.

Presionado por el triunfo del Real Madrid y por los primeros 45 minutos deplorables frente al Inter, el conjunto blaugrana encaraba el choque con una meta doble. Como afirma el tópico, vencer y persuadir. Además de esto, el hecho de ser el último partido ya antes de un nuevo parón de elijas forzaba al Barça a dejar buenas sensaciones para no arrastrar dudas a lo largo de un par de semanas.

El choque frente a los hispalenses debía servir a Griezmann para prosperar sus sensaciones y, de paso, comenzar a aceitar su sociedad con Messi y Luis Suárez. No pudo ser, en tanto que Valverde sorprendió decantándose por Dembélé. Tanto o bien más inopinado resultó que Arturo Vidal entrase por Busquets, lo que desplazó a De Jong al piovte protector. Los buenos minutos del chileno frente al Inter le sirvieron para gozar su primera titularidad de la época. Atrás, Todibo se estrenaba este curso en el Camp Nou –solo había disputado 4 minutos en Getafe-.

El francés debió intervenir múltiples veces en los primeros acompases. Lo hizo con acierto tanto con balón como sin él, lo que le llevó a ser vitoreado por una grada siendo consciente de la relevancia de mimar a un jugador poco rodado.

Más frecuente para la hinchada barcelonista fue ver a Ter Stegen salvando a su equipo. Ocampos asistió a De Jong con un pase atrás y el remate del holandés en el primer palo lo desvió el teutón a córner con una espléndida intervención. Poco después, el delantero excusó una ocasión muy clara al cruzar demasiado un balón fallecido en el área pequeña.

Ni a la primera, ni a la segunda… ni a la tercera. Ocampos puso otro centro medido mas el ex- del PSV cabeceó fuera de forma ininteligible. El castigo blaugrana a la pereza visitante sería instantáneo. Y llegaría en ración triple, ilustrando con perfección la diferencia entre los buenos y grandes equipos: la pegada.

En solo 8 minutos, el Barça liquidó el lance. Primero, Suárez firmó una pieza maestra al marcar de chilena tras un centro de Semedo desde línea de fondo. Antes que los de Lopetegui pudiesen encajar el golpe, Arturo Vidal sacó a resplandecer su faceta de ariete y Dembélé se apuntó a la celebración con un tanto total: velocidad, regate y disparo. Partido sentenciado.

La segunda mitad no cambió la fortuna del Sevilla. Solamente arrancar, Luuk de Jong mandó un balón al poste -¡qué gafe, el del ‘19’!-. La réplica la puso Messi, que con un eslalon de los suyos forzó a Vaclik a emplearse a fondo. Minutos después, Dembélé falló el cuarto cuando ya se cantaba en la grada.

Con el encuentro resuelto y decaído de ritmo, faltaba solo el tanto del mejor de todo el mundo. Se hizo aguardar, mas llegó. Leo convirtió un lanzamiento de falta para estrenar su cuenta particular de la época y lo festejó con ímpetu levantando el puño.

En los minutos finales, como siempre, Mateu Lahoz deseó su lamentable cuota de estrellato. El agremiado echó con roja directa a Araujo por una controvertible falta como último hombre y en las quejas de la jugada echó asimismo a Dembélé con roja directa. Vergonzoso numerito del valenciano para liquidar una noche prácticamente redonda en el Camp Nou.


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