Semeja que no juega bien, que aun tenga algo de suerte, que esté fallecido... Mas el Getafe tiene más vidas que un gato. La Real había sido superior en la primera mitad mas en la segunda el cuadro azulón volvió a la vida y se llevó una victoria mayúscula en el último suspiro.


Tocaba ponerse el mono de trabajo y la Real Sociedad probó que tiene múltiples trajes en su guardarropa. Si hay que tocar, se toca. Si el contrincante te fuerza a jugar en largo, ahí está Willian Jose para bajarlas. Y si hay que ponerle magia al tema, aparecen Oyarzabal y Odegaard y tema liquidado. El cuadro realista cuajó una fenomenal primera mitad, dejando sobre la tela a un Getafe al que el futbol aguerrido no le calidad para nada, puesto que la Real Sociedad asimismo había salido con las garras afiladas y le igualó en intensidad.

¿Ocasiones? En la primera que hubo terminó dentro. Centro de Portu y remate irrevocable de Merino. El 1-0 espabiló a los azulones, que decidieron procurarlo por abajo. Incluso de esta forma, lo más peligroso llegaba tras la intensa riña de Mata y Molina con los centrales realistas. Daba la sensación de que el Getafe se hacía con el partido mas la Real Sociedad reaccionó amparada por sus 4 fabulosos arriba.

Odegaard y Oyarzabal comenzaron a aparecer y con ellos llegaron ocasiones clarísimas para los easonenses. Primero la tuvo el propio Oyarzabal, que vio como Soria repelía a córner un enorme disparo y después no estaba fino al rematar un centro de Zaldua. Willian Jose asimismo la tuvo y Monreal anotó el 2-0, mas había fuera de juego. Gran primera mitad, si bien no le sirvió para mucho.

En la reanudación, el cuadro realista creía tener un partido controlado, todo lo controlado que lo puedes tener jugando frente al Getafe. Mas una doble amarilla terminó con todo. Llorente se confundió y dejó con diez a su equipo, obligado a echarse atrás. Con ese pasito atrás, el cuadro azulón fue a más y consiguió empatar el partido con un enorme cabezazo de Mata en el primer palo. Quedaban veinte minutos aún.

Lejos de venirse abajo, Imanol apostó por el futbol de ataque y juntó a Portu y también Isak arriba. Iban a por la victoria. Deseaba romper el partido. Y Portu la tuvo. Balón que cayó a la espalda de la defensa azulona y el ex- del Gerona, más veloz que absolutamente nadie, se plantó ante Soria mas el meta sacó una mano estelar. Podía ganar cualquiera y Maksimovic salió a escena. Ángel la puso atrás y el centrocampista, con algo de fortuna, la llevó en el fondo de las mallas. Desolación realista. Alegría azulona.


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