Si algo duele en especial a un conduzco, y más a un vencedor como Alonso, es no poder correr una carrera. Vive para y por ello. Mas en la Indy, a pesar de ser una competición considerablemente más abierta y también igualada que la F1, hay que cumplir unos mínimos. Y su equipo no lo hizo. El desastre se generó. Fernando Alonso no va a tener ni la ocasión de correr las 500 Millas de Indianápolis de 2019 tras caer eliminado en la clasificación de la ‘última fila’ ante Sage Karam, James Hinchcliffe, y Kyle Kaiser.

El drama es definitivo. No es que no pueda ganarlas, es que ni si desee va a poder participar en la carrera al no pasar el corte en su última ocasión, quedando cuarto en la repesca que disputaban 6 pilotos en una sesión que se definió con un final apasionante mas amargo para el ovetense.

La supresión no es más que el resultado a un mal trabajo de McLaren y Carlin. No llegaron suficientemente preparados y Fernando Alonso fue el que lo pagó al volante de un monoplaza demasiado lento y con muchos inconvenientes. Es el resultado a una genuina chapuza de la firma inglesa tras una semana llena de incidentes y soluciones indecisas y sin fundamento. La andanza de asturiano en los adiestramientos libres ya auguraba el desastre. Probablemente absolutamente nadie imaginaba que fuera tan grande. Mas por último, de este modo fue.

El de España padeció inconvenientes eléctricos en su turismo el primero de los días de pruebas y el segundo se chocó contra el muro al perder agarre con un monoplaza con mucho subviraje. El jueves no rodó por el hecho de que su equipo volvió a hacer el absurdo al no poder arreglar a tiempo el vehículo en 30 horas, algo que en otros garajes pudieron hacer en a penas 2. Aun Tallos, sin patrocinadores ni vehículo reserva, lo hizo en menos tiempo.

Le tocó rodar con el segundo chasis, el elaborado por Carlin, el viernes, tratando de recobrar tiempo. Tenía demasiado trabajo. debía probar reglajes de clasificación y simulaciones de carrera con un equipo sin reacción. Y de esta manera, es imposible. El ovetense concluyó 31º en la primera qualy y se la jugaba a una sola carta en la clasificación del ‘last row’ (de la última fila). Aspiraba puesto que, en el mejor caso, a salir desde la parte posterior de la parrilla, premio que no está a la altura del vencedor que conducía el McLaren-Chevrolet. Mas ni eso pudo con un vehículo que mejoró algo con respecto al sábado, mas no lo bastante.

Ya antes, disponía de una última sesión de libres para prosperar su vehículo. McLaren procuraba solucionar su desastre pidiendo ayuda a alguna otra estructura que no fuese Carlin para probar nuevos reglajes que redujesen la resistencia al avance que tenía el chasis del asturiano. Mas salieron a pista y volvieron a ruborizarse al ver el fondo plano del ovetense tocar el suelo. Y ahí, apareció la lluvia a fin de que el de España tuviese que salir a ciegas a la última qualy.

Fernando solo disponía de una bala, un intento de 4 vueltas con la pista más fría por el agua caída previamente. Mas sabía que su arma era de fogueo. No sabía de qué manera respondería el vehículo, y a pesar de que mejoró, estaba en el abismo.

“El turismo está mejor ahora. No hemos hecho prácticas. No es suficiente mas es de este modo como es. Ya vamos a ver. El turismo está bien. Las condiciones son más frías que el día de ayer. No sé si voy a poder ver el final pues tengo a 50 cronistas delante. Mas es normal. Si quedo fuera va a ser una enorme nueva y si me clasifico el último lo va a ser de todas y cada una maneras. Lo entiendo”, afirmaba un Fernando que miraba con nervios los últimos participantes. Era tercero tras Hinchcliffe y Karam. Solo se clasificaban 3 vehículos. Los otros 3 se iban a casa. O’Ward no lograba superarle y quedaba Kyle Kaiser, vencedor de las Indy Lights de 2017. No parecía contrincante para Fernando, mas Kyle estaba a puntito de vivir su instante de gloria. Aquel vehículo comenzó sin patrocinadores y que se estrelló el viernes contra el muro, este domingo echó a los de Woking y les dio una clase de sacrificio y superación.

La realización pinchaba la cara seria de Fernando, que abría la boca con nervios frente a la expectación que producía el instante. Y por último, Kyle lo superó por poquísimo. ‘Ya está’ debió meditar Fernando. Fin de la pesadilla ya antes de tiempo, sin poder ni salir último en la Indy500. Y sin decir palabra, se subió al carro de golf que le llevó a su garaje. Final atroz para Fernando ya antes de iniciar. Nade de culpa del de España. Toda para su equipo, que se encaró a una carrera tan icónica sin estar listo. La carrera ganó a McLaren. No la respetaron lo bastante.