Tenis

Hay partidos en la vida en los que la única opción es ganar, con independencia de de qué forma se haga y la manera física y mental en que se llegue. Esos son los partidos que distinguen a los grandes jugadores de aquellos llamados a la gloria. Si Daniil Medvedev dio un enorme paso al vencer a Djokovic, tener la capacidad de garantizar su primer gran título menos de 24 horas después y hacerlo con la solvencia y madurez de las que ha hecho gala en la final del ATP Masters 1000 Cincinnati 2019, manifiestan que el ruso ha llegado a la elite para perpetuarse en ella.

Novak Djokovic no falló ante Denis Shapovalov y levantó su quinto título en la ciudad de París-Bercy, 34º de Masters 1.000, a uno del líder de todos y cada uno de los tiempos, Rafa Nadal, que paradójicamente y a pesar de su retirada el día de ayer por lesión ya antes de jugar en semifinales va a salir este lunes en el ranking como número uno.

Daniil Medvedev, noveno cabeza de serie, dio la enorme sorpresa del campeonato de tenis Masters 1.000 de Cincinnati al vencer por 3-6, 6-3 y 6-3 a Novak Djokovic, primer preferido y defensor del título de vencedor, en las semifinales.Medvedev, de 23 años, que ahora tiene marca de 2-3 contra Djokovic, mas los dos triunfos sucesivos esta temporada y de forma sucesiva, brotó con una enorme remontada que le dejó lograr por segunda vez en una semana su segunda final de un campeonato Masters 1.000 después que el pasado domingo jugó la de la ciudad de Montreal contra Nadal, que fue el vencedor.

Un diablo rubio anda suelto por N. York. Lleva por nombre Daniil Medvedev, es largo como una jirafa y semeja no tener músculos en el semblante pues a lo largo de 5 horas no ofrece un solo signo de expresión. En el circuito ya ha hecho recientemente de las suyas, mas ahora se presenta al planeta conduciendo a Rafael Nadal a una visita por el averno de la que prodigiosamente logra escapar el español: 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4, en 4h 51m. Tenis en estado salvaje, un partido de máximo voltaje que resalta el oficio de la vieja guarda y al unísono abre la puerta a un joven de la nueva generación.

A pocos minutos de que empezara la semifinal entre Rafael Nadal y Denis Shapovalov, el público del Palais Omnisports de Bercy se quedó helado. Se activó la megafonía y por ahí se notificó de que Nadal no iba a disputar las semifinales del Masters 1.000 de la ciudad de París-Bercy por culpa de una lesión que se generó a lo largo del calentamiento matinal del sábado. Otro incidente para el de España en un campeonato maldito.

Ojos abiertos como en señal de atención, mirada fija y remera a listas. Novak Djokovic se ocultó en un tigre de bengala para resguardarse de cualquier género de riesgo. Y vaya que precisó esas condiciones para vencer al francés Lucas Pouille por 7-6(2) 6-1 en una hora y 26 minutos en el marco de los cuartos del Masters 1000 de Cincinnati, donde se va a medir mañana ante Daniil Medvedev por las semifinales y, de esa manera, procurar seguir firme en su camino cara la defensa del título conseguido el año pasado en tierras estadounidenses.

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