El actual vencedor del campeonato volvió a caer en la ciudad de Londres contra el número 2 del planeta, como en 2019, mas esta vez la derrota le cuesta la supresión. Nadal, que amontona ya 20 victorias en el Masters y adelanta a McEnroe en el octavo puesto de la tabla histórica, retendrá su situación en el ranking hasta fin de año tras la, en cuanto al resto insignificante, derrota del mentado Thiem, su perseguidor, en frente de Rublev (6-3 y 7-5). El de España, que entregó solo 12 fallos no forzados, se va a medir el sábado a Medvedev por un puesto en la final, al paso que el austriaco se las va a ver con Djokovic o bien Zverev.

El arranque del partido fue excepcional en lo que se refiere a potencia y precisión. Otro duelo del máximo nivel en el Masters. Tanto Nadal como Tsitsipas cerraron sus primeros servicios con solidez y muy poquitas concesiones. No hubo surcos por los que llegase una ocasión de quiebre ni muchos intercambios largos. Los que se vieron fueron espectaculares. Muy propio de una pista dura y bajo techo. El griego sabía que el éxito debía pasar por la agresividad, sin aguardar el fallo, en los saques, y por saber soportar al resto. “Tendré que pasar por mucho dolor y sufrimiento”, había presagiado. Y de esta manera fue. Rafa, con el drive armado, halló sus primeras ocasiones de romper en el set inicial. Se escaparon por una mala devolución contra un segundo. Fuerte de cabeza frente a la presión de sacar siempre y en todo momento por detrás en el marcador, el mallorquín sirvió maravillosamente. Con 4-4 fabricó otro chance de break y se lo facilitó Tsitsipas con una doble falta. Esta vez Nadal no desperdició el beneficio como en el segundo parcial contra Thiem. Este lo cerró con 2 aces y 5 puntos perdidos en sus turnos (cedió en suma 19 en todo el encuentro).

Con la mitad del camino realmente bien andado, el de Manacor demarró en el primer juego del segundo set, si bien no consiguió consumar la amenaza. Entonces machacó al bueno de Stefanos con su servicio y espero una nueva ocasión para asombrar al resto. El ateniense no conseguía desbordar ni hacer daño al percibir, abocado a la busca agobiada del desempate, hasta el momento en que de manera extraña Nadal, con 5-4 en contra, hizo 2 subidas que quizás no tocaban. De este modo llegaron las primeras bolas de quiebre y al tiempo de set de Tsitsipas. Lo inopinado pasó por una doble falta, esta vez del de España. Grave fallo que no hizo justicia a un parcial en el que firmó 12 golpes ganadores y 3 fallos. Le tocaba bogar más y lo hizo fuertemente, con un break de salida en la tercera manga. No obstante, no lo pudo afianzar por el hecho de que su contrincante dio un paso al frente en agresividad y a él le faltó un pelín de fuerza. No pasó nada, pues a continuación Rafa se adelantó nuevamente y después sí confirmó con determinados apuros. El nivel de los servicios era realmente difícil de sostener por el desgaste. Esos minutos de desorden los resolvió bien, agregó otro break a su tarjeta y terminó con la agonía. Para postre, un revés paralelo fantástico. Ya está en los cruces. Este puede ser, al fin, su año.


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