La nueva Copa Davis se marcha de Madrid con sensaciones encontradas. El nuevo formato ha sido un éxito en opinión de los tenistas, mas la organización del campeonato ha recogido asimismo críticas muy, muy duras, particularmente por unos horarios que todo el planeta reconoce que han sido un despropósito, con eliminatorias que acabaron entre las 3 y las 4 de la madrugada.

En verdad, en los últimos días la organización se avino a adelantar media hora el inicio de los partidos. La Caja Mágica tampoco se libró de ciertos reproches: buenas instalaciones en una localización inhóspita.

La final, por fortuna para todos, terminó a un horario más aceptable, mas asimismo se retardó al comenzar con una hora de retraso sobre el horario previsto por unos soporíferos y también superfluos números musicales.

El partido inicial empezó con sorpresa. No por el lado de España, en el que volvió a jugar el número 2 natural, Roberto Bautista, ausente los últimos días por el fallecimiento el jueves de su padre. Por Canadá brincó a la pista el joven de 19 años Felix Auger Aliassime, nuevo hasta el momento por un esguince de tobillo y una de las promesas del tenis mundial. El capitán canadiense le vio recuperado y apuró su suerte con él al meditar que Bautista, un top diez mundial, lo hubiese tenido simple ante Vasek Pospisil, quien había jugado hasta ese momento de número 2.

El partido fue igualado solo en el primer set. El canadiense resistió bien con su servicio y el set se decidió en el tie break, en el que se escapó el castellonense para ganarlo en su primera bola de set. El segundo set tuvo mucha menos historia. Aliassime entró en picado prontísimo, llenó su juego de dobles faltas y cedió la manga y el partido por un 6-3. Todo en una hora y 49 minutos.

Con la última bola ganada a Bautista le envolvió la emoción. Mientras que el público coreaba su nombre, levantó su índice al cielo, dio un salto para derretirse en un abrazo con Sergi Bruguera y después otro con Rafa Nadal. Se procuró que hablara públicamente, mas no le salieron las palabras y rompió a plañir.

Le quedaba a Rafa Nadal llenar el trabajo ante otro zurdo como , Denis Shapovalov, mas en ese instante la pequeña grada de animación de Canadá tenía ya aspecto de entierro y en la Caja Mágica absolutamente nadie vacilaba de que el manacorí fulminaría a su contrincante por la vía veloz, si bien el cómputo de enfrentamientos hasta el día de ayer solicitaba ser más cauteloso por el hecho de que solo lanzaba un empate a uno.

Los inicios del partido auguraron una victoria cómoda para Nadal, que ganaba su servicio muy cómodo al tiempo que Shapo pasaba las de Caín para imponerse en el suyo, siempre y en todo momento, debiendo superar alguna bola de ruptura. El break llegó ya con el 2-3 y ahí Nadal halló una autopista para ganar la manga con un 6-3 .

La segunda fue bastante más difícil. Shapovalov probó ser mentalmente considerablemente más fuerte que Aliassime. Ajustó mejor sus primeros servicios y plantó cara a Nadal, que procuró sin éxito lograr el break que le diese ventaja. Ciertos juegos duraron 9 minutos.

Con 5-5, Nadal cometió dos fallos no forzados y Shapo ganó el juego y se aseguró el tie break. Ganó su juego Nadal y llegó el tie break que iba a ser el último de esta Davis.

El tie break resultó trágico. Nadal dispuso de 2 set points, mas la reacción de Shapo fue propia de los grandes tenistas. Superó los 2 y tuvo por su parte un bola de set que Nadal evitó con su saque. Tuvo Nadal un tercer match point y ahí ya no falló. Sacó Shapovalov y la contestación al resto de Nadal se le fue fuera. Nadal ganaba su 31 partido de individual seguido, se tiró al suelo y fue abrazado por todos. España se llevaba la Ensaladera otra vez 8 años después y la Caja Mágica era una celebración.


Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
Más información De acuerdo