Raras veces la presencia de Rafael Nadal en la ciudad de Roma vino cargada de un interés semejante. Ojo, que hablamos del 9 veces vencedor del campeonato, del número 2 del planeta y ganador de 19 títulos del Grand Slam. No se trata de que cualquiera de sus apariciones en el Foro de discusión Itálico careciera del excelente tirón que su figura merece, sino más bien de la excepcionalidad con la que este año se presentaba en el campeonato. Todo prosigue igual, nada ha alterado, tal y como si el juego no se hubiera detenido para él en todo este tiempo.
Con una actuación contundente, venció a Pablo Carreño, en una hora y 13 minutos, y disputará el viernes los cuartos frente al ganador del partido entre Milos Raonic y Dusan Lajovic. [6-1 y 6-1: Narración y estadísticas]

Habían pasado 200 días desde su último partido, para hacerse, en frente de Taylor Fritz, en Acapulco, con el título 85 de su carrera, y había que remontarse hasta el 9 de junio de 2019 para hallar su ya penúltima comparecencia sobre arcilla; en grande, de qué forma no, certificando contra Dominic Thiem su duodécima copa en Roland Garros.

Ausente por resolución propia en el Abierto de USA, Nadal ha regresado en la capital italiana en un curso sacudido por la pandemia que asola el planeta. Nada ni absolutamente nadie está a salvo, y el tenis asimismo se mueve en su nueva normalidad, por el momento, con las gradas desnudas y los protagonistas sometidos a las lógicas medidas de máxima protección.

Poco tardó el mallorquín en acabar con el margen de inseguridad. Frente a él tenía a Pablo Carreño, reciente semifinalista del Abierto de E.U., 18º en el escalafón, un contrincante de jerarquía para el debut. Carreño soportó hasta perder por vez primera su servicio, en el cuarto juego. Acorralado en la zona de revés, vio pronto desmontados sus intentos de abreviar los intercambios. No prosperaron sus ataques sobre el segundo servicio de Nadal, que enseguida añadió al tradicional dominio con el drive, cambios de ritmo con el revés cortado.

Pocos debes pueden ponerse a un Nadal tan similar a sí mismo, sin contrariedades para imponer el ritmo que habitúa sobre arcilla. Quizá su bajo porcentaje de primeros saques (49 por ciento ), cuestión marginal, puesto que fue capaz de dominar el partido dejando el dato como un tema prácticamente desapercibido. Carreño, que volvió a encontrarse en desventaja en el tercer juego del segundo parcial, se vio frente a un reto mayor que los acometidos en su refulgente paso por N. York. En 6 partido solo ha arrancado un set al zurdo. Ganar a Nadal está al alcance de poquísimos. Y en tierra batida prosigue siendo una compañía gigante.

PUBLICIDAD

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.